Antes de que las consolas dominaran el mercado, las microcomputadoras fueron el corazón del gaming casero.
- El ZX Spectrum, con su teclado de goma y gráficos coloridos, fue el alma del videojuego británico en los 80.
- El MSX, impulsado por Microsoft y empresas japonesas, ofrecía una plataforma estandarizada que permitió juegos como Metal Gear y Knightmare.
- El Amiga 500, con su potencia gráfica y sonora, fue el favorito de los creativos y jugadores exigentes, dando vida a joyas como Shadow of the Beast y Lemmings.
Estas máquinas no solo ofrecían juegos, sino también herramientas de creación, música y programación. Hoy, muchas tienen versiones modernas o mini, y siguen inspirando a desarrolladores retro.

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