La innovación en videojuegos no siempre vino de las consolas tradicionales. En los años 80 y 90, Casio sorprendió con relojes que incluían calculadora, juegos básicos y hasta televisión portátil, convirtiéndose en símbolos de tecnología adelantada a su tiempo.
En los 2000, Nokia apostó fuerte con la N-Gage, un celular que integraba funciones de teléfono y consola portátil, con juegos en cartucho y conectividad online. Aunque no logró competir con Game Boy Advance, dejó huella como experimento ambicioso.
Décadas después, Sony presentó el Xperia Play, un smartphone con controles deslizables inspirados en la PSP. Su objetivo era unir la experiencia PlayStation con la telefonía móvil, pero tampoco alcanzó el éxito esperado.
Hoy, estos dispositivos se recuerdan como curiosidades que anticiparon tendencias actuales, donde los híbridos entre consola y gadget son cada vez más comunes.

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